07 enero 2006

El poder de la Quebrantahuesos

Hace ya 12 años que descubrí, casi sin darme cuenta, una marcha cicloturista en el Pirineo: la Quebrantahuesos.
Unos compañeros de club quisieron que les acompañara, por conocer cosas nuevas. Nunca habíamos hecho marchas de más de 100 kms., pero habían oído que ésta tenía algo diferente y nos decidimos a probar.

Fue un 19 de junio de 1993. La QH estaba en su tercera edición, los participantes aún no pasaban de mil, sólo tenía 3 puertos, aunque por un desprendimiento cerca de Escarrilla, tuvimos la sorpresa de meternos por Tramacastilla... pero era una marcha que no destacaba por entonces.

¿Qué descubrimos en ella para engancharnos? Ante todo, lo primero que me movió a mí: ser capaz de escalar con mi bicicleta auténticas montañas, de esas que en los telediarios de invierno dicen que están cerradas por la nieve, de esas que necesitas más de una hora para llegar a la cima, de esas que cuando estás arriba, te sientes algo especial.

Luego vimos la pasión, el encanto, la motivación que te da sentirte uno dentro del pelotón... cuando pasas por las calles de Sabiñánigo, puede uno creerse que es alguien famoso al que esperan ansioso para verle, que cuando llegue a la meta me pedirán autógrafos, que saldré en los periódicos... Es algo grande, poder contar, a partir de ese día "yo terminé una quebrantahuesos" y es por ello que, pasado un año, necesitas volver y renovar esa importancia, esa distinción ante los demás que te da el decir o mostrar que estuviste en Sabiñánigo el tercer sábado de junio.

Doce años después sigo sientiendo lo mismo, con más experiencia, con la calma que dan los años y las vivencias. Mis aspiraciones a mejorar mi tiempo se han transformado en mi deseo de disfrutar de un día mágico, de buena compañía y de unas imágenes en mi retina que perdudarán todo el año, hasta la siguiente cita.

La Quebrantahuesos es magia para el cicloturista.

06 enero 2006

2 de enero de 2006

Segunda salida del año.
Al igual que ayer, Joaquín va a ser mi compañero de ruta. Hemos decidido ir hasta Mequinenza por la carretera de Fayón y volver por la de Caspe. El tiempo es incluso más frío que ayer, el viento sopla con fuerza, pero en las largas rectas de la ida nos empujará y cuando volvamos con el aire de cara, el terreno es más variado, encajado a veces entre pequeños montes y con cambios de dirección que nos permitirá descansar.
El puente de Mequinenza está en obras y tenemos que cruzarlo con cuidado, hay muchos agujeros. Nos comemos un bocadillo en el bar de la entrada de Mequinenza, y volvemos, con mucha tranquilidad, respirando el frío de estos primeros días del año.

73,58 kms en 3:10:33 // Altitud acumulada: 1.067 metros

1 de enero de 2006

Tal como lo planeamos después de comernos las uvas, allí estábamosJoaquín y yo, a las 10'30 del primer día del año, sobre nuestrasbicicletas, en una plaza del pueblo.El día amaneció soleado, pero el aire era frío, muy frío. Nuevegrados de temperatura, el asfalto mojado por la humedad de la noche, ylas calles vacías.

Tomamos la carretera a Fayón, y con nuestro paso tranquilo, charlandoy mirando el paisaje que amanecía en un nuevo año, protegiéndonos delviento fuerte que nos frenaba, a una media de 21 km/h llegamos al bardonde nos comimos un pequeño bocadillo.En la tele del bar, el concierto de Año Nuevo. En la barra, una granbandeja con las bolsitas de 12 uvas que sobraron de la noche anterior.

De nuevo en la bici, el aire en contra nos hizo acoplarnos en pequeñosrelevos unos kilómetros de recta que enfilaba hacia el oeste. Cuandogiramos, volamos a 50 km/h camino de casa, llegando a una media de22,90.Mis primeros 59 kilómetros del año.

Un brindis por la nueva temporada.
Me conformo, en este 2006, con seguir siendo feliz sobre la bicicleta.


59,26 kms en 2:35:01 // altitud acumulada: 650 metros